Obviedades

Absolutamente todo lo que se dice en este post es una obviedad. Pero hay algo que ocurre habitualmente con las obviedades, y es que de tan obvias que son, tendemos a obviarlas. La obviedad que nos ocupa aquí es que, efectivamente, hay que saber de publicidad para trabajar en publicidad. Quizá en vez de “hay que” es mejor decir “conviene”. No es una obligación ni un requisito, pero si es un pilar muy sólido si se cuenta con él. Y como en publicidad (otra obviedad), en cualquier otro oficio.

Porque hay que saber de dónde vienen las cosas y dónde están (lo de a dónde van ya es otro tema). Son los mejores primeros pasos que se pueden dar en cualquier industria. ¿Sería normal que alguien que quiere ser futbolista profesional no supiese quién es Messi o qué es el Real Madrid? La respuesta, de nuevo, es obvia.

Hay que conocer para poder formar un criterio y para poder aplicar después ese criterio para valorar el trabajo de otros, pero sobre todo, para utilizarlo y aplicarlo al trabajo propio.

Conocer lo que se ha hecho es también una tremenda cura de humildad. Es muy difícil venirse arriba si sabes quiénes son y qué han hecho los que están mucho más arriba que tú. Y es el mejor camino para descubrir en quién hay que fijarse y por qué.

Alimentar cada día la infinita curiosidad que debe ser una constante en la vida de cualquier publicitario (que no solo creativo).

Hay mil motivos más por los que es positivo y útil cultivar esa cultura publicitaria. Pero hay un motivo igualmente importante, aunque quizá sea, al mismo tiempo, el menos “académico” o el menos utilitarista: y es que se supone que nos flipa todo esto. Se supone que nos queremos dedicar a esto porque nos flipan las cosas que se hacen en esta industria, que tendrá muchas cosas indiscutiblemente criticables, pero que también nos ha regalado, y nos sigue regalando, motivos en forma de campañas y de personas detrás de campañas que puede que nos lleguen tanto como la mejor de las películas o la mejor de la novelas o la mejor de las canciones o lo mejor de lo que sea que más nos emocione.

Y no hay nada mejor cuando se está empezando en esto que dedicar muchísimo más tiempo a las cosas que te gustan que a las que no. La humildad, recordemos. Parece que el haterismo da una autoridad intelectual y de conocimiento muy superior al simple hecho de disfrutar con las cosas bien hechas. El odio, la crítica vacía, los ceños fruncidos y el tono sentencioso como herramientas para demostrar sabiduría, y otras estupideces de hoy.

Ver y descubrir sin prisa, sin verlo como una obligación, sin verlo como deberes para casa, sin verlo como una competición de pedantería. Ver y descubrir para aprender casi sin darse uno cuenta de que está aprendiendo. Ver y descubrir para pasar buenos ratos, ¿no?

Acabemos todo esto con una dosis de la mejor publi. Dos campañas mitiquísimas, una para Audi, de DDB Barcelona, y otra para Sony, de Fallon. Una buena forma de quedarse embobado delante de una pantalla viendo anuncios. Una buena forma de recordar por qué merece la pena tener presente siempre todas estas obviedades.

Es obvio por qué.

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