LA AGENCIA SOÑADA

Hace unas semanas, se celebraron en la escuela las jornadas “No soy creativo, ¿qué pasa?”. Unas jornadas pensadas para profundizar en las oportunidades laborales que hay en las agencias más allá del departamento creativo contadas por los responsables de los cursos y workshops de la escuela que no son el de creatividad publicitaria.

Ya solo con cómo está escrito el título de las jornadas podemos deducir muchas cosas. El departamento creativo ha sido siempre el departamento estrella de la agencia, y lo sigue siendo. Es así, y hasta cierto punto tiene que serlo, porque esencialmente esto es un negocio de ideas (o debería serlo), y las ideas, en principio, salen de ese departamento. Porque aunque se sabe una agencia no es solo el departamento creativo, lo que muchas veces transmite este sector a quienes empiezan o quieren empezar, es exactamente lo contrario.

Ese “no quiero ser creativo, ¿qué pasa?” es en muchas ocasiones, muchísimas, la segunda fase de ese primer impulso. Si esa pregunta llega, ya sea más tarde o más temprano, es lógico el vértigo.

Por desconocimiento, por la percepción que se intuye a veces de un prestigio menor del resto de departamentos en las agencias, por verse como un creativo frustrado… Mil motivos que hacen que todo lo que no sea creatividad está a menos nivel

Por eso, hoy vamos a hacer el ejercicio de imaginar cómo sería esa agencia donde se fuese consciente de que la manera más interesante y efectiva de trabajar es siendo consciente de que todas las piezas del engranaje giran gracias a la de al lado, y que todas deberían ir a la misma velocidad y en la misma dirección buscando eso a lo que John Hegarty tantas veces se ha referido como that silly old thing called an idea. Sin ningún departamento menor, sin ningún departamento sometido a otro.

El punto de partida de esta paja mental va a ser algo que tuiteó Anselmo Ramos, fundador y CCO de la agencia GUT a principios de este año, que habla de cómo sería hoy la agencia de publicidad ideal (hace unos días hablamos aquí de esta cuenta de Twitter):

Es poco probable que, si estás aquí leyendo esto, haya alguno de esos nombres que no te suenen, pero si es así, deja ahora mismo de leer este blog, y busca. Busca a lo loco.

Gracias al buen criterio del bueno de Anselmo, empezamos a pintar esa agencia ideal a partir de un boceto más que apetecible. ¿Qué más tendría esa agencia?

Obviamente, tendría un departamento creativo que es consciente de su posición central y fundamental en el negocio, pero que a la vez se ve a sí mismo como parte de un engranaje de muchas piezas, no de una sola. Entienden lo que se le puede aportar desde otros departamentos, y entiende que los otros departamentos no trabajan para él, sino con él.

También un departamento de cuentas sensible a la creatividad, que se preocupa por comprenderla, por explicársela al cliente, por ser didáctico con él. Poder decirle cosas que transmitan de forma contundente: “nos pagas para que te demos soluciones a los problemas que tú nos planteas y aquí sabemos hacerlo mejor que tú”. Ese ponerse firme.

Un departamento de estrategia que es algo más que cuatro mesas (siendo demasiado optimistas), cuyo valor es comprendido por parte de la gente de creatividad, y más importante, es aprovechado. Un departamento que consiga que la mentalidad estratégica esté presente en toda la agencia, con todo lo que eso puede significar en la relación con los clientes y en la calidad, profundidad y solidez del trabajo.

Y lo digital no como un apéndice o un equipo dentro de los equipos, sino como algo estructural, algo inherente al hecho de ser una agencia de publicidad. Lo digital como una manera de pensar, que va más allá de conocer x formatos.

Y la versatilidad, la eclecticidad, el poder (a mayor o menor escala) de atraer proyectos que permitan demostrar todas las cosas tan distintas que hoy pueden salir de una agencia. La proactividad bien entendida

Asusta leer esto y ver que muchas son cosas muy sencillas, tontorronas; que no hay ningún gran descubrimiento.

Igual es porque esas muchas cosas, de por sí, son fáciles.

Por eso, trabajemos por que las cosas fáciles lo sean de verdad. Trabajemos para que ese empeño que parece que hay desde tantos sujetos del sector de complicarlo todo desaparezca y se desmorone por su propio peso.

Intentemos tener esto en la cabeza siempre que entremos por la puerta de nuestra agencia, a pesar de todo. Intentemos que este sector mole todo lo que puede molar entendiendo que todas las personas que lo formamos somos necesarias para ello.

LA AGENCIA SOÑADA

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